
Nico. Soy tu papá. Se que cuando leas estos mensajes te darás cuenta que no sólo yo te he extrañado. Hice este libro de visitas para que, cuando vuelvas, sepas de todo el cariño de familiares, conocidos y desconocidos que te ha esperado por años junto a mi.
Querido Nico: Hace unos años que compartimos la misma ciudad. De hecho, hubo un tiempo en el que trabajaba relativamente cerca de donde estaba ChiquiBeat y todos los días pasaba en el autobús a pocos metros de ahí. Con regularidad, al llegar a ese punto del recorrido, me estiraba dentro del Ecobús para ver si de casualidad andabas por ahí en el camino de la puerta roja a un coche. Nunca sucedió. Hoy ya no paso por ahí. Pero esta ciudad, tan loca como hostil, me ha enseñado que la que un día fue la ciudad más grande del mundo también puede ser tan pequeña como uno quiera, que las coincidencias son posibles y que los caminos de las personas que han dejado huella en tu vida, se juntan. Hoy ya no paso por ahí y tú tampoco, pero, si entre la multitud ves a alguien estirarse, mira hacia arriba, que igual soy yo o tu papá o nona o Pits o Ari o tantos que te extrañamos. Un beso, Ana Mary
Querido Nico:
Hace unos años que compartimos la misma ciudad. De hecho, hubo un tiempo en el que trabajaba relativamente cerca de donde estaba ChiquiBeat y todos los días pasaba en el autobús a pocos metros de ahí. Con regularidad, al llegar a ese punto del recorrido, me estiraba dentro del Ecobús para ver si de casualidad andabas por ahí en el camino de la puerta roja a un coche. Nunca sucedió. Hoy ya no paso por ahí. Pero esta ciudad, tan loca como hostil, me ha enseñado que la que un día fue la ciudad más grande del mundo también puede ser tan pequeña como uno quiera, que las coincidencias son posibles y que los caminos de las personas que han dejado huella en tu vida, se juntan. Hoy ya no paso por ahí y tú tampoco, pero, si entre la multitud ves a alguien estirarse, mira hacia arriba, que igual soy yo o tu papá o nona o Pits o Ari o tantos que te extrañamos.
Un beso,
Ana Mary... Collapse
Hace unos años que compartimos la misma ciudad. De hecho, hubo un tiempo en el que trabajaba relativamente cerca de donde estaba ChiquiBeat y todos los días pasaba en el autobús a pocos metros de ahí. Con regularidad, al llegar a ese punto del recorrido, me estiraba dentro del Ecobús para ver si de casualidad andabas por ahí en el camino de la puerta roja a un coche. Nunca sucedió. Hoy ya no paso por ahí. Pero esta ciudad, tan loca como hostil, me ha enseñado que la que un día fue la ciudad más grande del mundo también puede ser tan pequeña como uno quiera, que las coincidencias son posibles y que los caminos de las personas que han dejado huella en tu vida, se juntan. Hoy ya no paso por ahí y tú tampoco, pero, si entre la multitud ves a alguien estirarse, mira hacia arriba, que igual soy yo o tu papá o nona o Pits o Ari o tantos que te extrañamos.
Un beso,
Ana Mary... Collapse